Todo esto porque conocí a Ian y, desde el primer momento en que sabíamos que íbamos a estar en pareja, cambié muchos pensamientos míos sobre "el amor"; aunque me encontré con personalidades, con antitudes mías que nunca antes conocí de mí mismo. Suena raro ¿no? Esto tiene que ver con la vida misma de Ian, quién se describió desde la primera cita, como un chico con un pasado que no quiere contármelo. ¿Pero por qué? Si ese día que tuvimos la charla mientras desayunábamos en el Burger King, yo le conté muchas cosas (de las cuáles no se acuerda de todas) pero le hice un resumen de mis aventuras con Lautaro, lo que pasó con Santiago y hasta el porqué corté con Joel. Y se agarró de eso para decir que "cómo se aseguraba él de que yo nunca le haría lo que le hice a Joel". Él casi ni habló de su vida argumentando que no tenía casi nada importante para contarme. Cabe destacar que yo le conté esas cosas por el hecho de que yo creía que nuestra relación sería "semi-abierta", o sea que estaríamos ambos con uno o dos chicos. Esa estructura se cayó todo a las tres semanas de estar en relación, con la argumentación de su parte (y de la mía) que por el momento, sería bueno concentrarnos en nuestra relación. Todo esto también me mantuvo un poco nervioso, ya que nuestra primera salida a bailar sería nuevamente a Amérika, pero tras no estar de acuerdo con lo que estábamos por hacer, decidimos salir a bailar a Plop con las amigas de Ian, y mi amigo Damián. Fue una sensación muy rara: no me gustaba la idea que un puto X le chupara la pija conmigo o que ambos chupemos la misma pija al mismo tiempo. Pero si tengo que elegir, prefiero la segunda. Se me es raro todavía acostumbrarme a estar en pareja y tener relaciones sexuales con un versátil. Si bien estuve con versátiles, estar en pareja es distinto: a Lautaro, dos veces lo vi tener hacer de pasivo, pero él siempre conmigo fue activo, excepto la vez que estuvimos en Mar del Plata y que yo le chupé el culo.
Discutimos una noche por teléfono porque nunca me quiso contar sus aventuras anteriores argumentando que no le era fácil porque habían momento de su vida que le costó superarlos. No entiendo, si vamos a ser pareja - en aquel entonces todavía estábamos "conociéndonos" - se suponía que debíamos conocernos. Mi enojo era el porqué no quería contarme, qué cosas ocultaba de su pasado. Luego, llegó el día en que me iba a presentar a su familia, y yo estaba de mal humor porque se me cruzaba la idea de a quiénes habrá llevado a su casa y demás. Ese día, todo se pudrió y hasta estuvimos a punto de cortar porque yo estaba totalmente malhumorado diciéndole que si él no me contaba la verdad (si se cojió o no a mi compañero de la facultad, o qué era lo que había pasado en su pasado) la cosa no funcionaba. Y él me respondía que si no cambiaba mi actitud era mejor que me vaya porque no quería presentarme a su familia si yo estaba de esa forma. Primero le dije que yo me iba a ir de vuelta a mi casa, y después el me echó diciéndome que me acompañaría hasta la parada para que me vuelva a mi casa; ambos sabíamos que si eso sucedía, no nos volveríamos a hablar más, por eso había que pensarlo bien. Cuando yo me había calmado, tuve que decirle que era tarde para que yo me vaya a mi casa, en todo caso me convendría tomar una ruta alternativa por Capital Federal, cosa que lo enojó peor porque decía que yo quería ir a verme con alguien. Por suerte, solucionamos las cosas y la presentación con su familia salió bien.



