El lunes anterior, Mateo había organizado una salida a cenar
para que estemos juntos todos los amigos antes de que Navidad llegara. Se suponía que iban a asistir todos, desde Facundo hasta Ricky. Pero llegado el día, Mateo me comentó que todo se suspendía porque nadie
quiso asistir, léase Facundo y compañía. Entonces quedó todo en la nada. Hablando y hablando con Mateo y con Ricky, me dijeron que Andrés estaba pasando por momentos difíciles y se le complicaba la convivencia y la estadía acá, en casa de su "amigo", en Buenos Aires. Algo me había comentado Ricky días atrás: Andrés quería volverse a Mendoza a ver a su familia y, de paso, quedarse ahí hasta que pueda juntar plata y tener un lugar donde alojarse acá, en Buenos Aires. Me pidieron por favor que no le cuente nada a nadie porque Andrés no quería armar un revuelo, sólo Ricky y Andrés lo irían a despedir a Retiro el miércoles, día después que yo anduve por el hipódromo. Me daba mucha pena porque Andrés es un chico muy copado, a veces "se las manda" superándome en 'trola' a mí pero, más allá de eso, da gusto compartir salidas con él. No lo pude despedir, solamente le publiqué en su facebook cuando hizo conocida la noticia ya una vez en Mendoza... que lo iba a extrañar. Lamentablemente, lo que iba a hacer un viaje de visita a sus familiares, al final terminó siendo una mudanza.
Podríamos utilizar este título para el capítulo anterior; sin embargo, lo sucedido ese día se relaciona con lo que pasó a los 2 días, al jueves siguiente. A mi me re encantó la idea de estar con chicos lindos aunque sea un rato y cojérmelos, es más, me quedé re pensativo y entusiasmado con aquellos chicos en bici y rollers pero como dije: a veces mi orgullo y desconfianza me bloquean. Le conté a Facundo lo que hice y tras hacerse el santo y puritano, me dijo que él también quería ir pero que, en la semana no podía. Mi contestación fue que capaz iría ese jueves siguiente porque no quería quedarme en casa aburrido y depresivo. También se lo comenté a Mateo, afirmándole que van chicos a esa plaza y se puede disfrutar de una buena forma. Así que , ese jueves justamente, fui a Palermo pero más tarde: alrededor de las 18 horas salí camino hacia allá para no quedarme haciendo tiempo por ningún lado y, esta vez fui con una caja de preservativos que yo compré aquella vez que tuve invitados en mi casa por primera vez, y que no los usamos.
Cuando llegué allá, ya estaba oscureciendo, me apuré a llegar porque a veces me siento paranoico cuando veo pibes con cara rara y empiezo a caminar rápido. Pasé por el GEBA y me senté en la parada de colectivo que hay debajo del puente colgante esperando a que oscureciera un poquito más. Cuando me di cuenta, las luces artificiales se encendieron solas y, entonces, supuse que era hora de acercarme a la plaza... me encontré con la sorpresa que la fiesta ya había empezado hace rato. Mismo cuando crucé por el puente veía a cada chico deportivo o no, solo o acompañado que me hacía sentir en el paraíso. Me hice el boludo y crucé sin que nadie me vea a lo oscuro, a esa especie de portal que separa lo normal con otra fase de la humanidad. Ya cuando yo llegué, todos estaban reunidos en círculos mirando a alguien o a algunos cómo cojían y, al menos en mi caso, no soy partidario de "observar" aunque en más de una vez me pregunté si realmente yo debía elegir eso como estilo de vida sexual. Además de que esa teoría choca totalmente contra mi ego porque el protagonista estoy acostumbrado a ser yo. Me alejé y me fui para otro lado porque habían muchachos que recorrían la plaza y no estaban mirando el show aquel. Me puse cerca de un árbol grandote que me ocultaba y esperé parado ahí a que alguien se me acercara. Pero nada, a lo sumo, los que me miraban no eran mi target. Fui más allá de la plaza, pasé por al lado del puente del tren y había gente ahí, se ve que son cuidadores o quizás linyeras que viven debajo de ese puente, yo debía tener mucho cuidado, sobre todo, porque yo estaba solo. Del otro lado, había muchachos lindos pero estaban haciendo sus cosas aparte, o el que me miraba, reitero, no era mi objetivo de esta noche.
Volví del otro lado, el show continuaba pero un poco atenuado, miré pero nada que me excitara. Por eso, me volví a parar cerca del árbol y lo único que pude obtener fue una mirada de un chico nerd, encima pasivo. Me dijo "hola" pero le respondí, al instante, que él era pasivo y yo no buscaba eso. Me alejé unos metros, pude ver que pasó un muchacho "negro" -¿Pero cómo puede ser que un chico tan lindo como vos esté solo, según lo que me contás? - Me preguntó y mis contestaciones llevaban a evadir sus comentarios. Y mientras seguíamos hablando me halagaba con comentarios como "Qué lindo sos" acompañados de sonrisas. Mateo me avisó que venía a verme un rato a ver qué onda. Entonces era verdad que él iba a venir pero yo no sabía dentro de cuánto tiempo. Estaba perdiendo casi veinte minutos con este tipo, yo mucho tiempo no podía quedarme ahí en Palermo, por eso esperé a que se callara un segundo y le dije sin anestesia:
-Bueno, te dejo, voy a ver qué onda por ahí - Aclarándole que con él no quería nada.
-Ah bueno - Me dijo él un poco sorprendido que yo fuese a otro lado a buscar algo.
Volví al árbol, aunque crucé a unos chicos ciclistas que andaban dando vueltas: uno sin remera y que tenía todos sus abdominales marcados. Me quedé ahí rogando que el molesto no se acercara más, vi pasar al muchacho morocho y se detuvo cerca nuevamente. Si tengo que ser sincero, voy a decir que él era horrible pero me gustaría tener contacto con un chico así, sólo por fantasía sexual, por eso si se daba, se daba. Me miraba y me miraba, hasta que tomó valor y se acercó despacio:-Hola - Me dijo y le contesté de la misma forma - ¿Qué andabas buscando?
-Alguien con quién pasar el rato - Este muchacho me sacó charla, me preguntó de dónde era, cuántos años tenía, y él me contó sobre sus propósitos: era de la zona de Constitución, tenía alrededor de 30 años, estaba juntado con una mujer pero venía de trampas al menos 2 veces al mes o, si no, todas las semanas si podía. Todo esto, si lograba que la mujer se crea las excusas para poder escaparse, y entre otras, darse el lujo de enfiestarse con chicos. Tengo que decir que lo prejuzgué, pero por lo poco que me habló se ganó mi confianza, no parecía un chico de mal, así que aclaramos qué es lo que veníamos a hacer esa noche.
-¿Vamos a la plaza de enfrente para estar más tranquilos? - Me propuso y, al ver que dos chicos también cruzaron, acepté su propuesta porque no iba a estar solo si algo me llegara a pasar. Por ahí, había chicos dando vuelta pero él me llevó a una especie de troncos caídos cerca de donde yo estuve la otra vez con los anteriores. Nos besamos y me sentí raro porque no podía estar con este muchacho, tanto no podía rebajarme pero bueno, esto me hace dar cuenta que cuando salgo a bailar es para exponerme y "hacerme el lindo" o para poder llegar a encontrar algo parecido a una pareja. En cambio, un lugar como estos es solo para estar un rato con alguien lindo o feo. Enseguida se puso al palo y toqué su pija por encima del short que tenía, él puso mis manos en mis nalgas, metió sus manos adentro de mi pantalón y quiso colármelos pero le dije que no me gustaba eso.
Seguimos besándonos unos minutos más hasta que cuando noté que la tenía súper parada, me senté sobre esos troncos que había ahí y le bajé los pantalón hasta la rodilla para empezar a chupársela. Lo bueno es que tenía lindo olor, si no, pulgar abajo. Él cerraba sus ojos y se concentraba mientras dejaba que yo hiciera el trabajo, suspiraba suavemente y yo también cerraba mis ojos, se le paró totalmente:-Me querés cojer - Le pregunté de una porque eso era lo que yo andaba buscando.
-Uy pero no tengo preservativo - Me contestó.
-No te preocupes, yo traje - Le respondí mientras sacaba de mi bolsillo la caja y se la daba.
-Ah, bien. Te viniste preparado - Él sacó uno, lo abrió y se lo puso; mojó su dedo y me pasó saliva para lubricar. Así que ahí nomas me la puso pero sentí un dolor terrible cuando entró que tenía ganas de decirle que la saqué y volverme a mi casa. Pero a los segundos se me pasó el dolor porque yo ya había dilatado. Me dijo que me pusiera en 4, agarrado del tronco ese, entonces cuando estuvimos cómodos empezamos a cojer. Me agarraba de la espalda y hacía fuerza para que entre más, y seguía penetrándome... aunque no pasaron ni 5 minutos que cuando me di vuelta, vi a un montón de chabones mirando cómo cojíamos. Este chico morocho quiso ignorarlos pero no pudo:
-Me inhiben y, si me miran, no puedo cojer - Me dijo y yo quedé ahí con la cola al aire -No pará. Así no - Me respondió mientras la pija se le bajaba y se dio vuelta para dirigirse a los que nos estaban mirando, de los cuáles dos estaban para el crimen - Ey, no. Váyanse de acá.
-Déjennos en paz - Les dije yo y los chicos se hicieron a un lado; sin embargo, estos gays son como los perros porque a los segundos vuelven a estar dando vueltas alrededor de nosotros, y a este muchacho se le bajaba. Decí que tenía preservativos de más por si acaso teníamos que usar otro. Seguimos cojiendo mientras yo estaba en casi en 4 sostenido del tronco pero, después él quiso que cambiamos de posición: sentados. Nos posicionamos y, aunque a mí me agarraba calambres en las piernas, le di el gusto de cojer así. Aunque bueno, como vimos que era un poco incómodo volvimos a la pose "en 4" y él me estaba cojiendo lo más bien cuando, de repente, miro hacia atrás y se nos acerca el chico de campera verde:-Hey ¿qué onda? - Le dijo al chico morocho mientras nosotros estábamos en pleno acto sexual - Veo que la están pasando bien.
-Sí, encima viene a querer meterse los otros - Respondió el como "cuidando su presa", algo común en este tipo de lugares. Nosotros seguíamos hasta que el chico de campera verde se empezó a tocar la pija por encima del pantalón pero, al instante, la peló y el morocho me dijo:
-Chupásela, dale - Y para mí eso era un placer. Ni bien lo vi pasar anteriormente al de campera verde dije que me lo quería cojer, así que se puso a la altura de mi boca y se la empecé a saborear mal, como si hacía años que no tenía una pija en mi boca. No era una pija descomunal pero era muy buena la combinación de chico lindo + pija normal. Se la chupé pero al morocho se le bajó la erección; así que frenó un momento pero yo no paré de chupársela al otro, quien tampoco me la sacó de la boca en ningún momento. Ahora iban a cambiar de roles, por un lado, el de campera verde se puso preservativo (le ofrecí los míos pero él tenía) y me la puso. Al principio me re dolió, pero después me dejé llevar; él puso sus manos en mi cintura mientras yo le chupaba la pija al morocho y estuvimos así algunos pocos minutos. Nuevamente se acercaron los impostores, entonces entre los dos me sugirieron ir a una tercera plaza... ¿tercera plaza? Sí, del otro lado de la avenida. Así que nos fuimos mientras unos chicos nos perseguían a la distancia:-¿De dónde sos? - Le pregunto ya que al estar caminando empezamos a charlar y le pregunté eso.
-De San Martín - Me respondió, era de zona noroeste, un poco lejos pero me re gustaba ese pibe y, hasta que no me rompa bien el culo, no iba a parar. Preguntó cómo nos conocimos el morocho y yo, y le conté que surgió en el momento. Ellos me contaron que casi siempre se encuentran por acá. Llegamos en frente y me llevo la sorpresa con que habían varios árboles con forma de carpas, para que los putos puedan cojer cómodamente ahí adentro; sin embargo, llegaron los chicos y no nos dejaban cojer tranquilo, sobre todo porque al muchacho que estaba conmigo, se inhibía si había mucha gente mirando. Fuimos a otro tronco de árbol que había por ahí y nos pusimos a cojer nuevamente: el morocho me pidió que me saque todo, que me quede desnudo, el se había sacado los pantalones también. Así que nos quedamos desnudos en pleno Palermo, a oscuras para poder cojer mejor. Él iba a ser el principal que me iba a a dar pero se le bajaba a cada rato, yo le empecé a chupar la pija al de campera verde mientras la lubricaba con toda mi saliva, y lo pajeaba, y me tragaba toda haciendo lo posible para que no me den arcadas. Estuve un buen rato disfrutando tanto con él hasta que se sacó los pantalones y el bóxer dejándolo a un costado junto al mío. Yo debía tener cuidado porque mis pertenencias estaban en mi pantalón. Como no resultaba que el morocho me coja, ellos invirtieron roles y el de campera verde se puso el preservativo para cojerme. La metió de una y como yo ya estaba un poco dilatado, me empezó a dar fuerte mientras el morocho se sacó el preservativo y pretendía que yo se la chupe así. Mientras yo gemía suavemente, escupí en mi mano y se la pasé en la pija al morocho así se le iba el gusto a silicona horrible del preservativo, me la metí en la boca pero parecía que murió definitivamente. Hasta tanto, yo gozaba que el chico lindo me "hiciera el orto" como se dice acá en Bs. As, pero me dolía bastante porque no estaba tan al día en el sexo anal. A él no le importaba nada y me seguía cojiendo hasta que, de pronto, se acerca otro muchacho, corpulento, que ya nos venía persiguiendo, entonces, se hace el tonto y se pajeaba durante nuestra cabalgata. El morocho se levantó los pantalones y quedó a mi lado mirando la situación pero nada hizo, el chico extra me pone la pija en la boca y yo siento un re pedazo que no lo podía digerir entero. Se la chupé dos minutos hasta que no aguanté más que el de campera verde me esté cojiendo, entonces le pedí que parara. Esperó 10 segundos y me la volvió a poner porque estaba ido, estaba re caliente el pendejo y, como yo estaba súper dilatado entró de una y me seguía dando; sin embargo le tuve que pedir que paremos. Se sacó el preservativo y lo tiró por ahí, me pusieron las tres pijas juntas para que yo las chupe, sentado en el aire agarrándome del tronco. Al morocho casi ni se le paraba pero los otros dos la tenían al palo. Yo quería que, al menos, el de campera verde me acabara. Él se estaba pajeando y me daba la pija para que se la chupe unos segundos y así sucesivamente. El otro me la quería meter hasta la garganta y yo no podía con semejante trozo, así que hizo lo mismo que el de campera verde, se pajeaba y me daba su pija.
De pronto, los tres se me acercan más, entonces yo quedé apoyando mi cabeza en el tronco,
-Bueno, yo sigo con lo mío. Nos vemos - Y lo perdimos de vista cuando se fue para la primera plaza. Por otra parte, el corpulento guardó su pija y se fue porque se ve que también quería más acción ya que la noche era larga. En cambio, yo me quedé con el morocho que me acompañó hasta la otra plaza porque yo ya tenía que irme
-Estamos acostumbrados a hacer tríos juntos - Me contaba, por eso la confianza que habían tenido a la hora de cojer pero él tampoco acabó así que seguro que se iba a quedar para encontrar a otro con quien cojer. Volvimos a la primera plaza y yo le conté que no sabía que hacer porque mi amigo me dijo que iba a venir pero no me contestaba los mensajes.
-¿Traes tu celular acá? - Me dijo y me miró - Yo te recomiendo que no lo traigas o que al menos no lo saques porque acá, viste como es esto...
-Sí, sé que es peligroso pero lo tengo que llevar conmigo por cualquier eventualidad - Encima me cuidaba el chico... qué prejuicioso fui. Le dije que me iba a ir, por eso nos saludamos y me dirigí para el puente colgante.
-¿Dónde carajos está este idiota que no me contesta? Yo me voy a la mierda - Dije tras la cuarta vez que intentaba llamar a Mateo. Me acerqué al puente colgante saliendo de la oscuridad y yendo a la luz y, de pronto, mi celular suena y era Mateo - ¡Hola nene! ¿Dónde estás? Mirá que yo ya estoy por volverme a casa porque es tarde.-Amigo, estoy llegando, estoy caminando por el hipódromo.
-¿Dónde, me ves? Yo estoy cerca del puente - Le contesté pero él venía del otro lado. Me acerqué y miré para el GEBA y ahí nos encontramos los dos y nos abrazamos.
-Amigo ¿cómo estás? - Me dijo y entendí el por qué de su tardanza, venía en colectivo no sin antes pasar por su casa después de hacer trámites.
-Bien, acá. Ya me estaba yendo porque tuve diversión a full. Ay, si te cuento te morís: hice un cuarteto, boludo. Eran tres chicos y yo ahí entre los tres, y lo mejor de todo es que me cuidé, así que estoy tranquilísimo.
-¡Qué! ¿En serio? Sos un loco - En ese momento le ofrecí a Mateo dar una vuelta para que vea que se pueden hacer cosas y, mientras tanto, íbamos hablando sobre la despedida de Andrés, la cena cancelada y el intento de una nueva cena el próximo lunes, día anterior a Navidad. También le conté cómo es la onda en el lugar para que lo tuviera en cuenta si deseaba venir: le describí como son las dos plazas cruzando las avenidas, y demás. Sin embargo, estando divagando en la oscuridad, Mateo se da vuelta y dice:
-¡Toto! - De pronto un muchacho voltea y se nos acerca.
-¡Ey, qué hacen por acá! ¿Cómo andan? - Nos empezamos a reír entre los tres. Mirá donde lo veníamos a encontrar a Toto, el colombiano que cruzamos en Rheo y en la salida antes de entrar a la Bag Fest.
-Mirá vos, eh. No pensé que frecuentabas este lugar - Le dice Mateo.
-A veces cuando estoy aburrido vengo, ¿y ustedes? ¿Vienen a buscar algo?
-Ahora andamos paseando - Le respondí - Pero yo ya tuve mi diversión - Cayendo en la cuenta, a Toto lo crucé varias veces ahí en la plaza pero nunca me di cuenta que era él.
-Pero qué puta que eres - Respondió él en forma de broma. Después de que Mateo y Toto hablaran dos cosas más, Toto nos despidió adelantando que él también se iría de Buenos Aires. Seguramente vuelva a Colombia para pasar las fiestas de fin de año con su familia o se vaya a viajar por el mundo. Así que lo despedimos deseándole buen viaje y nosotros caminamos de regreso para el puente colgante porque ya era tarde. De pronto escuchamos un revuelo, unos gritos y una situación un poco peligrosa.
-¡No me toqués puto de mierda! ¡No ves que yo soy un chorro, que vengo acá para robar, no para cojer con ustedes! - Ay, pero que momento más feo. Dios no quiso que pase algo peor... se trataba de un pibe vestido con ropa deportiva y un poco sucio, bajo de estatura que pasaba por la plaza gay acortando camino y también para ver si podía robarle a alguien. Alguien lo quiso tocar y ahí se armó el lío, y yo me acordaba lo que me dijo el pibe anterior: que no debía traer objetos de valor cuando vengo a este lugar. Los dos nos miramos y nos asustamos, por suerte el chorro siguió su camino pero yo rogaba no cruzármelo en la periferia cuando me tenga que volver a casa.
-Amigo ¿cómo haces para volverte a tu casa? Después de esta situación me da cosa que andemos solos por ahí - Me preguntó Mateo.-Y yo debería irme para el lado de Plaza Italia pero a esta hora - las 0hs - no creo que funcione el colectivo que me deja en la esquina de mi casa, y el subte tampoco así que me deberé tomar el 160 y después otro.
-Ok, te acompaño entonces porque no quiero que nada te pase. Yo después me tomo el 166 - Caminamos los dos mientras yo le iba contando la experiencia que tuve el martes anterior con los chicos de bicicleta y de rollers. Le indiqué dónde era la parada del 166 y la del 160 que paraban juntos, así que caminamos hasta la estación 3 de Febrero y nos encontramos con un panorama lleno de gente. Rarísimo a esa hora y ese día pero bueno, mejor. A Mateo le agarró hambre y quiso comprarse una hamburguesa en el puesto que había a metros de nosotros, yo no tenía nada de plata, por eso él me dijo que me pagaba ya que yo les había pagado la entrada a la Bag Fest casi a principio de mes, no quiso aceptar lo poco que tenía de plata. Nuevamente caí en la cuenta que la plata va y viene, algún día me lo devolverán cuando la situación sea la indicada, por eso nunca me hice problema por eso.
Continuamos hablando, sobre nuestras experiencias sexuales, si mal no recuerdo le conté sobre mis historia del capítulo 16 y 30, pero la verdad que tampoco quería volverlo loco con todas mis historias. Lo bueno era que con Mateo estaba instensificando la amistad, es un buen chico, por eso mismo. Terminamos de comer la hamburguesa y para que no se nos haga más tarde, me tomé el colectivo siguiente que vino, no sin antes saludarlo y acordar que nos veríamos para la cena del lunes. Mateo me avisó cuando se tomó su colectivo. Eran casi las 2 am y yo estaba volviendo a casa, y mientras iba en el colectivo, publiqué en facebook un estado como "Me zarpé con lo que hice" haciendo referencia a que yo asumía que se me fue de las manos la situación ahí en la plaza pero igual así me gustó. Enseguida Facundo me comenta preguntándome qué hice:
-Vos ya sabés, algo como lo que te conté el martes - Le respondí y, al instante, me dijo que yo era todo un loquillo. Sin embargo, me sorprendió un estado por parte de Lautaro. Sí, de Lautaro, después de casi 2 meses sin hablarnos ya que él se había enojado cuando yo le dije que "acababa con personas que realmente me gustaban, y que solo lo hice con personas que se contaban con los dedos de la mano". Lautaro comentó en mi publicación
-¿A quién mataste? Te van a descubrir, trozá el cuerpo y te ayudo a sacarlo de tu casa.
-Le di de comer a los perros - Le seguí la broma pero me preguntaba qué le pasa realmente a él. Yo afirmaba que Lautaro es un bipolar también. Se enoja y después cuando se le pasa vuelve solo.
-No ves que pueden dejar rastros, te van a descubrir - Finalizó él. Por mi parte acepté que quizás las cosas entre nosotros son así, a veces nos enojamos y nos amigamos, a veces cojemos o a veces nos mezquinamos, capaz si nos hubiéramos conocido antes ahora estaríamos en pareja, de la mano caminando por la ciudad, aunque no creo porque en un 25% somos incompatibles sexualmente. Pero, como alguna vez dijo su novio actual y "amigo" mío: los putos somos así.
F.A.M.


