 |
| Retrospectiva |
Este capítulo quería escribirlo en su momento, o sea hace unas semanas
atrás, pero diversas causas hicieron que no pudiera dedicarle el tiempo que
quisiera al blog. Si bien, mi historia y también las relatadas en este blog
arrancaron en 2011, en este año 2022, se cumplieron 10 años de la primera vez
que experimenté el mundo gay con todo y tuve mi primer
"enamoramiento". En aquellos tiempos donde yo era adolescente, me
parecía tanto 5 años de secundaria, me dio la sensación como que pasaron tantas
cosas en tan "poco tiempo". Y cuando creé el blog en 2013, a un año y
medio de mis inicios parecía que nunca iba a pasar el tiempo. Y acá estamos, 10
años de historias y casi 8 años y medio del blog. Muchas cosas me las acuerdo
aún con lujos detalles y eso me hace sentir una persona privilegiada. Tanta
gente que conocí, tantos sentimientos, situaciones felices, tristes, de dramas
y de peleas. Y acá estoy, íntegro. Parece raro que esta séptima etapa de mi
vida fuese como un trayecto donde estoy haciendo remembranzas y contando poco
de mi actual situación. Y eso es porque a donde voy siento energías pasadas,
algo muy difícil para mí para explicar y poder hablarlo con alguien. Por eso
mismo, decido escribirlo acá para que cualquier persona pueda leerlo y quizás
sentirse identificada conmigo. Vamos por parte:
 |
Chicos distintos entre sí
|
Como ya sabrán si es que leyeron mi primera etapa, en noviembre de 2011 di
mis primeros pasos como chico gay. En enero de 2012 fui por primera vez a un
boliche del ambiente y, en ese mismo lugar, en febrero conocí a aquel primer
amor de mi vida. Algo correspondido por un tiempo, pero que para mí fue una
bisagra, un antes y un después. De este tema, hablé miles de veces, sin
embargo, no quiero desperdiciar de hacer un "tributo" conmemorando
estos 10 años nuevos para mí. Yo no entendía en ese momento que las personas
pueden gustarse o "estar caliente" por un determinado tiempo, pensaba
o, mejor dicho, quería hacerme creer que alguien me iba a poder gustarme para
siempre. Los 22-26 años es la etapa donde uno experimenta y se va conformando
como adulto y es cuando más volátil se generan las relaciones. Pasando mis 24
años, me di cuenta que yo tampoco estaba para nada serio y que, a veces, te
puede gustar y volver loco una persona "físicamente", pero que no son
compatibles para entablar algo serio o afectivo. Que no es tu tipo, que tienen
gustos diferentes, que no hay conversación, que mantienen un ritmo de vida
diferentes, que no manejan los mismos horarios y que cada uno tiene sus mambos
de la infancia-crianza. No sé de dónde saqué el término de "chico
ideal" del que siempre hablé acá, aún no apareció por más que yo esté en
pareja con Kevin, a quien amo profundamente.
 |
Aspecto físico de Martín
|
Martín fue ese chico que sacudió mi mundo inexperto y de quien me enamoré
porque pensé que su físico y rostro eran lo que nunca iba a poder tener y que
era diferente a todo lo ordinario que había visto. Sobre todo, sus ojos verdes
que, le pido perdón a Dios, pero nunca había tenido la posibilidad de estar con
alguien de ojos claros y me fascinaba. El tema era que yo estaba transitando
por muchas sensaciones y momentos nuevos a la vez: mi autoaceptación gay,
segundo año fuera de la escuela secundaria y nuevas amistades, recitales donde
mis "sueños" parecían volverse reales al ver a cantantes que amaba,
Madonna como referente musical (después de las Spice Girls, grupo y solitario,
y de Rihanna), etc. No sé si yo pretendía casarme con él, vivir juntos y tener
hijos. Sin embargo, me imaginaba algo de novela, cosa que al final no resultó,
tenía fe de que algo lindo iba a surgir. No pareja, pero algo más duradero. No
me arrepiento de nada, solo quería recordar esos momentos que quedarán
solamente en mi mente y en este blog.
 |
Chico dark
|
Y hablando de la etapa de los 26-29 años, no puedo dejar de relatar lo mismo
que me viene sucediendo hace 10 meses y un poco antes diría yo. Y tiene que ver
con esa sensación de que regreso en el espacio-tiempo atrás y me surgen
emociones que no las puedo codificar ni explicar. Ese pasado gamer y
lugares que recorro me llevan a una dimensión desconocida. Siento cierta fuerza
o concentración de energía que me "llaman" en algunos lugares. Cuando
me tocó darme la vacuna en mayo del año pasado, fui caminando y ese trayecto me
trajo recuerdos de una vivencia que nunca tuve. Esa adolescencia-juventud
"dark" que nunca pasé quizás por vergüenza, esa amistad con el grupo
musical al que pertenecía, quizás como guitarrista o cantante. Y lo que me
pregunto es por qué nunca me animé a sentirme libre. El primer factor era que todos
los chicos del barrio eran comunes, ordinarios y todos tenían los mismos
gustos, como si fuesen sacados en serie. Y no tenía con quiénes relacionarme
porque los de la escuela, todos tenían gustos muy diferentes y tampoco me
sentía cómodo con ellos. De hecho, con quién sí me sentí muy bien cuando estuve
a su lado fue con Sabrina, aquella compañera de secundaria que me gustó cuando
íbamos a 7mo grado y que en 4º año nos confesamos mutuamente que nos gustaba el
mismo sexo. Ella era media dark, pero no sé cómo hacía porque en su barrio no
tenía a nadie quien fuese como ella. Creo que también soy un skater frustrado.
 |
Álbum que marcó mi 2009
|
No es casualidad que utilizara esta canción de Madonna que justamente la
conocí en 2009 y la amé a primera escuchada, que me hace acordar cuando tuve mi
PS2 en aquel tiempo (por un momento nomás) y jugaba al Twisted Metal Head On, aun
cuando no era fanático a morir de Madonna - eso fue en 2011-. Ya a mis 16 años
estaba bastante despierto y, en parte, sabía lo que me pasaba. En 2010 conocí a
una chica dos años menos que yo en la escuela e intentamos una amistad, aunque
a mí me interesaba porque ella tenía amigos darks, iba a la Bond Street y
frecuentaba lugares con gente random en capital. Pero siempre me sentí ajeno,
diferente. Con Sabri me sentí identificado, pero ya en 2010 ella había
repetido. Y con Kokoro, como le decíamos, perdí contacto a fines de ese
2011 cuando en una fiesta en casa de otra amiga, quiso chaparme estando
"en pedo". Y todo esto de ser dark se potenció ahora cuando, antes de
pandemia, en una casa súper linda que hay en la esquina de Acevedo y Larrea, vi
a un muchacho con un auto y esa energía me sigue perturbando hasta el día de
hoy porque era aquel personaje que yo siempre había querido ser: adolescente
rebelde con padres millonarios, skater e integrante de una banda nu-metal.
 |
Quiso ser moda en 2003, pero no resultó
|
Sumado a una canción de la serie Beyblade del 2001/02/03, todo se potenció e
inclusive ese pasado gamer que quedó pendiente para otro momento resurgió. Y
ahí fue cuando decidí jugar nuevamente a Parasite Eve 2 en mi compu desde un
emulador, recordando esas noches de viernes y sábados con Rodrigo y Federico
donde eran eternas y pensaba que nunca cambiarían. Hasta que en 2012 hasta
2020, las salidas a boliches eran la joda de los fines de semana. A su vez,
Plaza Libertad que fue una plaza icónica para mí desde que la conocí en 2012
cuando empecé a trabajar de lo que trabajo hoy en día, me hizo sentir que toda
esa zona de alrededor era donde yo podía desenvolverme mejor con mis
sentimientos gamers, punk, del chico ideal y de todo lo que comenté hasta
ahora. No obstante, ahora apareció otra zona donde siento esa persuasión que me
desestabiliza y me confunde al no saber qué hacer: la de la zona aledaña al
Coto de Temperley. Y esta crisis mía continua sigue, sumado al laburo para
juntar guita me hunde en una ambición infinita donde quizás no le esté
prestando demasiada atención a mi relación con Kevin y a mi lívido sexual por
el simple hecho de que todavía no sé quién soy y qué es lo que quiero. Son
lugares y momentos que me llevan a seguir cuestionándome si el camino que estoy
tomando es el que quiero y en cuál zona podría encontrar esa fuente renovable
de buenas energías para mí. Quisiera que esta crisis que comenzó desde que me
separé de Ian en 2014 terminara de una vez, aunque parece que tengo mucho
todavía por aprender. En otro capítulo, voy a relacionar este con mi infancia,
mis amigos y mi barrio.
F.A.M.