Si bien conté anteriormente que lo crucé a un "compañero" de la facultad en Mandarine, voy a terminar de contar lo que pasó con mi ex compañera de la secundaria: Lila, que dejé todo por la mitad. Para eso, si quieren estar al tanto de la historia les recomiendo que lean la pre etapa. Lo último que conté era que vi a Lila la vez que conocí a Tony, y que ella no me había visto; sin embargo, al mes siguiente, o sea en octubre, yo salí a bailar a Puerca con Silvina y Elías (ella sola salió conmigo, ninguno de los otros chicos: ni Mariángeles, ni Ignacio ni Patricio). Esa noche, mientras yo la abrazaba a Silvina y estábamos parados en "nuestro" lugar esperando a que la gente llegara, miro hacia atrás de mí y allí estaba Lila con dos chicas, las mismas con las que la vi tiempo atrás.
A la semana siguiente la volví a cruzar, esta vez ni hablamos, sólo nos saludamos de lejos porque ella estaba con las dos chicas de siempre; sin embargo, ella me vio hablando mucho con Elías. Estoy seguro que ella pensó que él era mi pareja o algo por el estilo, aunque Elías es mi mejor amigo. Ahora, en diciembre, volví a cruzarla una vez más a Lila, esta vez cuando la noche estaba en su esplendor, y yo ya había tomado varios tragos. En "nuestro" lugar, yo estaba bailando como siempre lo hago, en parte exponiéndome a los demás, pero siento que alguien me toca el pelo y cuando miro de reojo hacia atrás me encontró con ella:
Con Benjamín seguía todo igual: me contó que pudo encontrar un lugar donde vivir, esta vez en Pacheco, más cerca que Benavídez. Últimamente estaba muy pesado porque quería que nos veamos para yo visitaba su nuevo lugar. Yo no quería verlo ya que significaba viajar muy lejos ni tampoco podía porque yo trabajaba algunos días hasta tarde. No terminaba de cerrarme qué éramos: seguramente pareja no, amigos con derechos tampoco ¿garch & go? No sé porque él mostraba algunos sentimientos y me decía cosas lindas pero, aparte, hasta me trataba como "alguien más" ya que quería que le cuente todo lo que hacía en el día y demás. No quería ser malo y cortarle el rostro, Benjamín no estaba en buen momento y creo que yo era partícipe indirecto de todo lo que le había pasado. En definitiva, no daba borrarme por más que nunca lo volviese a ver en mi vida.
Durante diciembre también, me lo crucé en varias oportunidades a Nicolás, el chico alto con el que fui una vez a ver una obra de teatro, que me invitó y que por acepté, nada más, por compromiso. Siempre me hacía el boludo cuando lo veía en Plop o Puerca, lo saludaba de lejos y ahí quedaba todo. De alguna, forma me molestaba que me estuviera mirando toda la noche porque, él y sus amigos, siempre estaban cerca de mí y de los míos. Creo que lo que pasó, pasó pero más allá de eso, lo iba a seguir viendo ahí porque fue donde lo conocí. Una noche, él se me acercó mientras yo bailaba solo e intentó besarme; sin embargo, mi desilusión porque nunca podía besar a alguien nuevo, hizo que lo rechazara de "buena forma" y le corriera la cara. Él me miró y puso cara de "No seas malo", entendió. No fue como el ex de Valentín que me miró con cara de asqueroso después de que yo lo rechazara. Esto en parte me da el pie para relatar que durante esos días de diciembre en los que salí a bailar, también vi a un muchacho que me llamó mucho la atención, no sé por qué sentí que me miraba, era muy elegante, grandote y con rasgos faciales refinados.
Los fines de semana que transcurrían siempre me los cruzaba y se repetía la misma secuencia: yo me acercaba a "nuestro" lugar a bailar y este muchacho aparecía detrás de mí y me miraba demasiado. Esto me parecía tan sospechoso que una vez se lo conté a Elías, se lo señalé al muchacho y me dijo que ese era pasivo y, además, que estaba en pareja con el otro muchacho que estaba a su lado. Le dije que realmente no sé si fuese pasivo, quizás versátil pero que ambos eran pareja. Aunque nunca hablaban con los demás, algunas noches se los veía con otros amigos y la situación siempre era esa: me veían bailar y se ponían detrás de mí fuese en el lugar que estuviesen, se corrían a mi lado. Aquel que me gustaba a mí, me miraba y hacía que en realidad miraba para otro lado; en cambio su pareja no era tan evidente como él.
Lo que voy a contar a continuación sucede el domingo después de la salida a Mandarine con los chicos: Desde hacía días atrás, nosotros organizábamos para salir a Amérika aquel día, estaba bueno porque no pagábamos entrada y, a pesar de que no es lo mismo el boliche un viernes o sábado, igual había bastante gente. También, corrió el rumor que Andrés no se estaba llevando bien con las personas que le cedían la vivienda acá en Buenos Aires, él había discutido y, hasta en un momento, lo echaron de esa casa; por eso, él tenía pensado volver a Mendoza. Nos encontraríamos en la puerta de Amérika; sin embargo ese día Andrés se iba a vestir de Drag Queen y sería la primera vez que lo vería así. Fuimos por separado porque Ricky lo pasaría a buscar a Andrés por la estación Lanús mientras que yo hice el recorrido hasta Once y, de ahí, caminé como en los viejos tiempos. Recuerdo que a dos cuadras del boliche mi celular se apagó y no volvió a encender, lo hizo después de media hora cuando yo sentía que estaba perdido. Los esperé sentado en la esquina a ambos, por suerte esta vez se bajaron bien del colectivo, me acerqué y pude verlos... pero ¿Andrés traía una valija de viaje? Creí, por un momento, que capaz esa era su última noche en Buenos Aires y que luego se iría a su casa. Pero me equivoqué, Andrés traía todo lo necesario para vestirse de Drag Queen; por otro lado, al final, a Mendoza no se iría porque se pudo arreglar los problemas con esa gente. Nos saludamos y nos abrazamos, recuerdo que nos acercamos a la puerta y Andrés le preguntó a uno de seguridad si le podían dar un lugar especial para poder cambiarse ya que en el baño no podría, igualmente él habló anteriormente con un RRPP y le dio el OK. Sin embargo, como no había "un lugar especial", Andrés se tuvo que conformar con transformarse en el baño.
Por otro lado, yo vi a las mismas personas que veía hacía 8 meses atrás: la misma chica que vendía entradas, las mismas personas que te aceptaban la entrada, el mismo "amigo/a" de David (aunque ya no tenían relación) que se vestía como mujer y que en realidad parecía más hombre. La advertencia que le dieron a Andrés los de seguridad fue que a las 2am habría un simulacro de incendio y, por eso, todos debíamos salir. Eran las 0.30hs, tenía más de una hora para cambiarse pero su cambio de persona llevaba mucha precisión con el maquillaje. Así que en el baño nosotros hacíamos de asistente mientras todavía no había nadie en el boliche: le alcanzábamos lo que él necesitaba de su súper valija. De a poco, iban entrando personas y mirando con cara rara mientras Andrés llevaba a cabo su proceso; sin embargo, todavía no había terminado de prepararse. Pudo maquillarse con la poca luz y la tiniebla del lugar y, a las 2hs, tuvimos que salir del boliche. Casi terminado, nos acercamos a la esquina oscura frente a AMK y ahí al menos íbamos a ayudarlo a ponerse la ropa de Drag Queen y esas plataformas de 32cm que lo hacía ver totalmente distinto y glamoroso. Recuerdo que pasó una chica prostituta que quedó sentada al lado nuestro viendo cómo Andrés terminaba de darse los últimos retoques, lo ayudamos con los zapatos y lo paramos, acomodamos nuevamente su valija y lo ayudamos a caminar.
Al mirar a otra parte, vi al colombiano, novio de Valentín, amigo de Tony, que estaba con un grupo de gente. ¿Y qué hacía ahí? A los minutos, la miró a la Drag y se percató de mi presencia. Pude ver cómo el colombiano le decía algo al oído a su amigo: seguramente que yo era el "ex" de Tony. Ahora caía en la cuenta que el colombiano y Valentín ya no estaban juntos y, por ende, las cosas entre Valentín y Tony estaban bien; por alguna razón até los cabos rápidamente. Pero qué bajo cayó como para vivir en zona norte con su pareja que tenía plata y sus amigos también de plata, a venir un domingo a Amérika. Quizás el habrá dicho lo mismo pero, lo mío con Tony, fue momentáneo y, mientras yo estaba "en algo" con él, igual salía a bailar.
De pronto, mis amigos me comentan que Mateo estaba viniendo a AMK y, como era gratis, podía entrar a cualquier hora; entonces, nosotros le avisamos que íbamos a estar en el túnel. Nosotros volvimos a subir y la gente se sorprendía por el cambio drástico de la Drag al Andrés original. Nos acercamos nuevamente al grupo de conocidos y nos siguieron convidando champagne, nosotros tomamos; en la barra habían puesto snacks (papas fritas y maní salado) y, re muertos de hambre, comimos disimuladamente. Bailamos hasta que los chicos se aburrieron y subimos al túnel de arriba, no había nada interesante. Sólo estuvimos dando algunas vueltas hasta que arriba vuelven a encontrarse con el chico, el cual habíamos estado abajo tomando. Se me acercan Andrés y Ricky, y me dicen que ese chico quería algo conmigo ¡pero por favor, no! Le dije que no quería nada y, tras estar un rato más, bajamos y nos dirigimos al otro túnel que estaba más lleno. Entramos y caminamos por ahí, había bastante gente a pesar de ser domingo. Creo que es la única razón por la cual la gente va un domingo. Recuerdo que Ricky, a cada rato, se me "tiraba" y no se me despegaba de encima; nos sentamos y, al rato, nos levantamos: había llegado Mateo, por eso lo saludamos y nos separamos al instante: cada uno por su lado.
Andrés consiguió algo, por eso yo me alejé de ellos y pude ver al muchacho ese que había visto con anterioridad en la pista de baile. Me acerqué pero nada, se levantaba de los asientos y caminaba, se volvía a sentar y así; vuelve a pasar a mi lado, y yo quería que al menos me tocara; se sentó nuevamente. Entonces yo aproveché y me senté a su lado:-Hola - Le digo y él me responde de la misma forma.
-¿Qué andás buscando? - Le dije sin anestesia y a los bifes
-Nada - Me contestó.
-¿Y qué hacés acá entonces? - Le pregunté.
-Paseando, viendo qué onda.
-Ah, lindo lugar para pasear - Me quedé callado al ver cero interés, dejé que se levantara y se fuera. Los chicos andaban por ahí, vi a Ricky franeleando con uno, miré para otro lado y algo me llamó poderosamente la atención: no lo veía a Andrés arrodillado o en 4 sino todo lo contrario, no me quise acercar. Deambulé por el túnel otra vez: hasta que lo volví a cruzar a este muchacho lindo e intenté tocarle el bulto en la oscuridad pero rápidamente sacó su mano: un pasivo más. Así que sin más remedio, me quedé parado. Pasaron unos 10 minutos y, de a poquito, yo iba encontrando a los chicos: primero apareció Ricky, después Andrés contando que dejó que uno se la chupara ¿acaso no era pasivo? Uh, uno que se volvió versátil, mal ahí. Después aparece Mateo que fue quien estuvo perdido más tiempo: tal parece que se encontré a alguien y se fue por ahí.
Yo no conseguí nada; sin embargo, alrededor de las 5am Andrés y Ricky me dice que salgamos que íbamos a pasear por ahí.-¿Pasear? - Me pregunté a mí mismo - Bueno, sí, salgamos por ahí a esta hora porque ya me estaba haciendo mala sangre por no conseguir a nadie - Acompañé a ambos a retirar la valija que habían dejado en el guardarropas y salimos, de pronto veo un auto negro parado frente al boliche y los chicos me dicen
-¡Vamos, que está Mateo! - Ah, yo pensaba que alguien lo traía en auto, no pensé que él sabía manejar. Nos subimos, Andrés adelante y yo y Ricky atrás, el día estaba amaneciendo y me sorprendía que no estuviera lloviendo como la mayoría de las veces que salí de ese boliche:
-Ay, qué bueno que viniste y que trajiste el auto - Le dijo Andrés
a Mateo.
-Sí, en realidad la pensé antes de venir pero bueno, vine. ¿A dónde vamos, chicos? - Nos preguntó él, y nosotros nos miramos porque no teníamos idea. Mateo condujo por la calle de Amérika con dirección a Palermo.
-Ya sé, vamos al hipódromo - Dije yo haciendo un chiste, si bien desde que leí en internet acerca de eso siempre me causó intriga, por eso fui una vez pero quería ir de noche ya que, según cuenta la leyenda, hay muchos hombres por ahí. Con esto no estoy diciendo que yo soy un cualquiera, sino que a veces hay momentos en mi vida donde no tengo sexo por un largo tiempo, y en estos lugares uno puede encontrar algo lindo pero que dura momentos. En cambio cuando uno sale a bailar, lo único que hace es encontrarse con histéricos y por otro lado con personas que no quieren nada.
-Uy, si, dale. Vayamos - Dijo Andrés - Pero ¿habrá gente a esta hora?
-Puede ser, yo cuando fui alrededor de las 6am había gente pero tampoco tanta porque ya era de día - Salimos a Av. Santa Fe, Mateo dobló y tomamos un camino hacia la Av. del Libertador. Andrés encendió el stereo y puso música a volumen bastante fuerte, al principio me dio cosa porque en la calle sólo veíamos aspectos nocturnos en la ciudad, todavía la gente no estaba despierta, además era lunes a las 5.30am. Empezamos con algún reggaeton pero al rato cambiamos de música, algo pop. Cuando sonó Aplausse de Lady Gaga, nosotros empezamos a gritar y en la parte del coro, los 4 la cantamos casi gritándola. Al parar en algún semáforo, la gente nos miraba.
Nos dirigimos por esa misma avenida hasta que doblamos en Av. Dorrego y derecho desembocamos en el hipódromo, los 4 atentos, miramos si habían chicos en esa plaza pero desde la vista que teníamos, parecía que nadie se encontraba ahí. No sé por qué Mateo continuó por Av. Figueroa Alcorta mano al centro:-Los putos se ponen entre la vía y el cerco que divide la plaza, o sea que están escondidos. Tenemos que pasar de frente por ahí para ver mejor - Dimos unas vueltas para volver a retomar esa misma calle mano al aeroparque, mientras tanto Andrés se aburrió de la poca música que tenía Mateo, e increíblemente, Ricky tenía su pendrive sobrecargado de música de todo tipo en su mochila. Eso nos salvó y pudimos escuchar nuestras canciones. Al volver a pasar por esa plaza, no vimos nada sospechoso, sí había gente caminando pero porque estaban entrenando:
-¿Y qué hacemos? - Preguntó Mateo y se metió por la zona roja.
-Vamos a dar vueltas - Contestó Andrés.
-Che, ¿esta no es la zona de los travestis? - Pregunté yo, y los chicos me lo confirmaron. Nos empezamos a reír y decidimos pasar entre medio de ellos sólo para divertirnos, siendo precavidos que a la primera mala, seguramente ellos nos saldrían a correr. En primera instancia, vimos cada cosa fea, hombres que sólo eran hombres con pelo largo, algunos estaban devastados, hasta que vimos a una que caminaba mal y tenía cara de zombie al estilo "resident evil"
-¡Hermosa! - Le gritó Andrés sacando la cabeza por la ventanilla, obviamente él estaba ironizando. Cuando terminamos de pasar, Ricky continúa.
-Pero que horror. Esto parece The Walking Dead, encima se hacen las lindas.
-Pasemos por allá que hay más - Dijo Andrés. Dimos la vuelta y vimos a una rubia con un taxista.
-Mirá el tachero, tachero come trabas - Nos reíamos. Por aquel lado, habían trabas una al lado de la otra, nosotros pasábamos y les decíamos cosas lindas pero todo para divertirnos, no era porque nos gustaba. Si bien todos pertenecemos a una misma comunidad, igual nos causaba gracias vivenciar eso. En un momento, se nos pone una traba vestida de rojo de frente, y al pasar a su lado con el auto, se levantó de repente el vestido que tenía y dejó a la vista un pedazo de poronga seguramente más grande que la de nosotros cuatros juntos. Todos gritamos horrorizados y después nos empezamos a reír a carcajadas:
-¡Fuaaa! - Exclamó Ricky - Tenía una manguera de bombero ahí.
-¿Viste eso? - Dijo Andrés.
-Qué asco, nos agarró desprevenidos - Comenté yo, siendo la primera vez que le veía eso a un travesti.
-Volvamos a pasar - Exclamó Andrés así que dimos una vuelta al hipódromo para volver a la zona roja de Palermo, mientras tanto la música a todo lo que daba y, "Animals" de Martin Garrix, sonaba.
Nos agarró la barrera baja del tren en la intersección con la avenida Olleros, recuerdo que Ricky dijo que bajáramos el volumen porque había gente rara en esa zona. Vimos algunos puestos de comida y se nos hacía agua la boca a los 4:
-Daría todo por comerme una hamburguesa, un hambre tengo - Deseó Andrés desde el asiento del acompañante.
-Sí, yo también - Continué yo.
-Con todo, con huevo, con cebolla, con lechuga y tomate - Comentó Mateo.
-Y le decimos a los trabas que nos pongan el aderezo... la salsa putanesca - Dijo Ricky y, en ese momento, todos estallamos de la risa que no pudimos contener y estuvimos como 15 minutos sin parar. Volvimos a pasar por la zona de travestis por tercera vez y al decirle un halago a una travesti se dio cuenta y nos dijo:
-Ay, ustedes están pasando a cada rato ¿no? - Nosotros nos miramos y dijimos:
-Nos sacó la ficha, vámonos - Ya era de día y el sol estaba brillando en el firmamento. En ese momento vimos que en un auto iba un muchacho muy lindo, Andrés lo miró y le dijo:
-¡Hola mi amor! - El muchacho nos miró y sonrió, así que decidimos seguir pero él se dobló después que nosotros, por eso lo empezamos a perseguir, dimos una vuelta nuevamente y cuando lo cruzamos le gritamos, esta vez a dúo conmigo:
-¡Mi amor, qué lindo sos! - No sé por qué me sentía liberado, la confianza que en tan poco tiempo se había generado entre nosotros hacía que yo realmente disfrutara esos momentos porque creo que los 4 estábamos en una misma situación: buscábamos diversión, un poco de amor, experiencias locas, disfrutar la vida en sí que no podíamos del todo ya que los cuatro escondíamos nuestras sexualidad a nuestra familia, menos Andrés que por más que su familia esté en Mendoza, igual lo sabe porque es un pueblo chico donde él vivía.
Por otra parte, yo ya había vivido por algo similar cuando andaba en algo con Tony, ese día que salimos a pasear con mi tía preferida Alejandro y con el amigo de Tony; aunque la diferencia ahora era que Mateo, Ricky y Andrés eran mis amigos y casi todos de la misma edad. Mateo condujo hacia el aeroparque no sé por qué:
-Fuaa, mirá esos dos - Dije yo con mi radar encendido - Son re putos, uno más bueno que el otro - En ese momento Andrés sacó la cabeza por la ventana y les dijo algunas cosas, los chicos miraron hacia nosotros y se reían pero continuaban manejando; por eso mismo nosotros también aceleramos y yo le empecé a decir halagos aunque los perdimos cuando Mateo propuso descansar un poco mientras veíamos los aviones despegar de aeroparque. Fue así como subimos con el auto a la vereda y nos bajamos: pudimos apreciar en ese momento cómo las avionetas maniobraban para despegar y cómo se perdían en el aire. Wow, algún día viajaré en avión hacia donde yo quiera, creo que en esta vida llegué para triunfar, lo sé, lo siento en mi corazón, de alguna u otra forma el tiempo pasa lento y rápido a la vez. Tras estar mirando y comentando sobre aviones, decidimos que era hora de seguir con nuestro tour post-amérika; así que nos subimos al auto con música, y decidimos ir para el lado de Cdad. Universitaria, aunque antes de ingresar a aquellos lados, nos detuvimos en un muelle para ver el Río de la Plata que brillaba en ese lunes hermoso. Alrededor de las 8am, estacionamos el coche y nos bajamos aunque al ver un puesto de comidas, nos ganó el hambre y decidimos comer algo:
-Yo un pancho nada más chicos, tengo $10 y es todo mi capital - Fue en ese momento que entramos al baño pero el lugar estaba cerrando, creo que los empleados nos atendieron de onda; además, nosotros estábamos necesitados de comida y no habría otro lugar cerca.
Vimos a dos custodios de boliche en el lugar, parecían... uno era re lindo, musculoso, grande de arriba y tenía un pantalón ajustado que le hacía notar su bulto. ¡Para qué! Nosotros nos empezamos a babear y, una vez sentados afuera, en una de las mesas del lugar, no le quitamos el ojo de encima. Mientras comíamos, Ricky tiró el chiste de la salsa putanesca nuevamente que nos causó gracia. Recuerdo que una charla se llevó a cabo sobre sexo... y sí, ¿qué pueden hablar cuatro putos juntos? Donde Andrés empezó a contar una que otra anécdota y haciendo bromas sobre "que te revuelvan el guiso" haciendo referencia metafóricamente al sexo ya que cuando te la ponen, en parte, es revolverte el intestino. Lo sé, suena horrible pero desde el punto de vista anatómico, eso es así. Al menos me di cuenta que yo no era el único quién embarró alguna vez una pija o que tuvo un escape, era algo frecuente entre los putos. Nos sacamos algunas fotos de nuestra salida espontánea a lugares aleatorios y nuevamente nos embarcamos en la segunda parte del viaje.
Aceleramos y nos fuimos para el lado del microcentro, pasamos por Retiro y tomamos un camino que yo desconocía. No sé cómo terminamos por la facultad de derecho pero más allá de eso, recuerdo que había mucha gente porque ya era de día casi las 9 am. Por eso mismo, mientras nosotros íbamos con la música a todo volumen, yo saco mi cabeza por la ventanilla y grito "¡Owwww!" entonces la gente miraba el auto que desaparecía en la calle. Los chicos se reían, nuevamente más adelante saqué mi cabeza por la ventanilla y grité "¡Owww!" esta vez me descostillé de la risa porque la gente se asustaba al escuchar mi grito:-Por acá no hagamos tanto lío porque capaz la policía nos intersecta - Dijo Mateo. Volvimos a retomar Av. del Libertador donde habían personas paseando a sus mascotas y andando en rollers o bicicletas. Aceleramos a más no dar, y yo iba gritándole a todos los que nos cruzábamos "¡Owww!" al estilo la Giovanni (un señor mayor de edad, con dos pelos locos en la cabeza y uno largo. Personaje cómico que una vez se presentó en en canal crónica TV en "el show de Anabella" que lo único que hacía era dar vueltas con un vestido y gritar mientras se le veía todas sus partes. En mis comienzos, en Amérika, la veía casi todos los fin de semanas).
En un momento de nuestro recorrido por Recoleta/Palermo me reía y no podía parar porque al gritarle a las personas desde el auto, se asustaban y miraban repentinamente. Los chicos también me acompañaban en el sentimiento de emoción. De pronto, Andrés quiso que nos metamos por unas callecitas pequeñas donde habían casas muy lujosas: barrio norte, donde viven algunos famosos. Bajamos la música y miramos con atención el hermoso lugar, las calles eran muy cerradas, con curvas y encima de una sola mano. Al salir de ahí, nos dirigimos para Retiro, Andrés quien hacía de DJ justo abrió una carpeta con música de Sailor Moon que tenía Ricky en su pendrive:-Ay, boludo, me encanta Sailor Moon - Le dije a él - No puedo creer que tengas la música de ese animé, dejá ahí - Le exigí a Andrés, y con Ricky empezamos a relatar a dúo, mientras la música estaba alta, las transformaciones de Sailor Uranus y Neptune en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires. Estábamos re locos, ¿qué hacíamos escuchando Sailor Moon a esa hora y en ese lugar? Fue así como Mateo propuso ir a Puerto Madero a pasar la mañana, aunque Ricky entraba a trabajar a las 10am en Moreno, provincia de Bs. As. y yo entraba a la 13hs a unos 10 minutos de casa. Pero la estábamos pasando tan bien que no nos importaba nada, sólo divertirnos y disfrutar de estos momentos increíbles que la vida nos estaba dando. Ricky tenía sus lentes de sol puesto porque el sol le pegaba de frente, yo estaba arruinadísimo, ya desde que vi las fotos en la costanera me di cuenta que estaba hecho un desastre.
En pleno Retiro intentamos maniobrar con el auto pero había mucho tráfico, la gente iba a trabajar en auto, en colectivo y nosotros queriendo ir a pasear. Nos atascamos en una cola interminable de autos, camiones, etc; por ende desechamos la posibilidad de ir a disfrutar la mañana al aire libre. Al volver hacia atrás, vimos a dos marineros esperando el colectivo sobre la Av. Alem, por eso yo me atreví a gritarles:-¡Mi amor! - Ambos miraron y se rieron porque pensaban que se lo decíamos en broma - ¡Sos hermoso! -Le grité a uno de ellos, aunque sí, realmente es raro que hombres griten desde un auto a otros hombres, siendo que en esta sociedad estamos acostumbrados a ver hombres que, desde autos, le griten guasadas a mujeres. Pero nosotros rompemos con ese paradigma para imponer el nuestro. Tomamos la Av. 9 de Julio con mano hacia Constitución:
-Uh chicos, me olvidé totalmente que tenía que ir a hacerme unos análisis de sangre hoy por la mañana. Me quiero morir, y encima tenía que ir en ayunas - Dijo Mateo.
-Ay no, Mateo, qué mal. Eso no se hace - Bromeamos, por eso tras continuar por la avenida nos preguntó dónde nos dejaba porque además sus padres iban a necesitar el auto para trabajar. Casi a las 9.30am, nosotros estábamos por terminar nuestra gran salida de domingo, y yo nunca me iba a imaginar que pasaríamos por todo lo que pasamos. ¡Una locura pero fue genial! Me re divertí con ellos, hablando boludeces, riéndonos, escuchando música y mirando a chicos lindos. Yo regresaría con los chicos hasta la Est. Lanús, de ahí nos despediríamos de Andrés ¿y yo me volvería en el mismo colectivo que Ricky? Por eso, antes de llegar a Constitución, tomamos la autopista:
-¿Cuál es para bajar? ¿La de la derecha o seguimos de largo?
-No sé, supongo que esta bajada - Le respondió Andrés pero por accidente Mateo siguió de largo.
-¡No! Esta es la autopista que nos lleva para Avellaneda.
-¿En serio? - Preguntó él
-Sí, la primer bajada ya es del lado de provincia, en la Av. Yrigoyen.
-Mal ahí, ¿y cómo hacemos para retomar el camino de vuelta a Constitución?
-Me mataste, vayamos leyendo los carteles.
-¡Qué lío! Bueno, ya fue, los llevo yo a sus casas - Dijo Mateo
-¡Wow, qué grande, Mateo! - Le dijimos todos seguido de unos aplausos y nos fuimos por la Av. Yrigoyen primero a dejarlo a Andrés en su casa, en Lanús Este.
De repente mientras bajábamos de la autopista, Mateo recibe una llamada de su padre, así que bajamos el volumen y él atendió:-Hola, sí - Se escuchaba que del otro lado todo lo que le decían - Sí, ahora estoy yendo a la clínica porque tengo que hacerme unos análisis... Sí, sí. Y no sé dentro de cuánto voy a llegar a casa, alrededor de las 11am - Nosotros nos reíamos y decíamos en vos baja sin que del otro lado escucharan:
-Mentira papá de Mateo, estamos paseando por zona sur - En primer momento, Andrés nos señaló por dónde supuestamente vive Daniel, así que en ese momento tuve que cubrirme de las indirectas de Ricky: que me de la dirección exacta así yo iba a la casa o que lo pasáramos a visitar en ese momento. Dimos algunas vueltas para devolverlo a Andrés a su casa, a 5 minutos de la est. Lanús, paramos frente a su casa, Mateo le abrió el baúl y le entregó su valija gigante:
-Parece que se va de Gran Hermano - Dije yo y nos empezamos a reír, desde la puerta, nos saludó representando la típica escena cuando algún participante se iba del reality; y nosotros arrancamos hacia nuestro barrio. Mientras tanto Ricky nos iba contando que por esa zona él había ido a la escuela secundaria, y relató algunas de las experiencias con sus compañeros, ejemplo: en la hora de natación, siempre podía verle los bultos a sus compañeros, que había uno que se duchaba solo o que se cambiaba tapándose, no como los demás hasta que el profesor hizo que se quitara ese complejo; sin embargo era porque tenía un semejante trozo ahí abajo. Ricky también contó acerca de su preceptor que era re lindo, o de algún profesor que le sacaba la ficha que era gay. Así le fuimos guiando a Mateo para que nos alcanzara cerca de nuestras casas; entre otras cosas Ricky nos contó sus épocas heterosexuales donde estaba de novio con una chica, y cómo era esa relación de tres años.
Lamentablemente, nuestro tour estaba finalizando y yo no quería, pasé una hermosa noche y una mañana divina junto a ellos; y como dije anteriormente: nunca pensé que con ellos podría divertirme así. A veces el universo te pone en el camino a muchas personas y te das cuenta después por qué aparecen en tu vida, así que yo estaba súper feliz. Pero ahora debería aguantar ir a trabajar amanecido por última vez en el año un lunes. Fue así como dejamos a Ricky a dos cuadras de su casa, y Mateo me dejo a mí en Camino Negro:-¿Sabés cómo volver a tu casa, no Mati? - Le pregunté - Salís por derecho a Puente La Noria, le das por la General Paz hasta que llegues a Liniers y ahí ya te ubicas. No es tan lejos ¡Gracias por todo! - A todo esto caminé como zombie hasta mi casa y cuando llegué miré la hora: las 10am, o sea que 5 horas paseando locamente por la Ciudad de Buenos Aires.


