Llegó también en un
remis porque no conseguía Uber y me contó que se había vuelto a mudar
solo, en un departamento en lo de su abuela. Si bien, ya me lo había comentado por Whatsapp, ahora me detalló cosas y me surgió la desconfianza nuevamente. Cuando se acomodó y nos
tiramos en la cama para besarnos, nos pusimos a charlar acerca de lo
mismo: qué queríamos ser, a qué estábamos dispuestos, cuáles eran
nuestros planes a futuro, y si queríamos concretar. Creo que jamás fui
tan sincero con alguien como con Tobías. No estaba tan seguro si ponerme
de novio, pero sentí que tenía que dejarme llevar y darle una
oportunidad a estar con alguien después de tanto tiempo estando solo. Me
preocupaba el hecho de cómo hacer con los bienes materiales de a dos en
el futuro, no estaba seguro. En mi última relación, no llegamos a eso
pero íbamos por ese camino aunque mi ex no quería compartir nada conmigo
cuando yo lo daba todo sin importar nada a cambio. Ahora, lo pienso dos
veces. Ya no soy un chico cuasi adolescente (por más que lo aparente)
como para jugar a eso de “no importa el futuro, lo que vale es el
presente”. Es más, le estaba demostrando pasión a Tobías para que viera
que él me importaba. Creo que con nadie intenté tantas veces. También
tocamos el tema de “pareja abierta” y/o terceros y le expliqué mi punto
de vista y la diferencia entre esos términos. Al parecer, aceptaba mi
trato de los “terceros”.
Mientras esperábamos el delivery, nos besábamos y nos acariciábamos.
Después en la cena, hablé de algo muy íntimo que no lo había hablado con
nadie jamás acerca de una protectora espiritual que tengo y que me lo
dijo la última mujer que me había tirado las cartas. Hasta se me
entrecortaba la voz de lo fuerte que es para mí contar algo así. También
le pregunté cuáles eran sus proyectos a futuro estando de novio.
Realmente, eran los mismos que los míos: convivir, formar una familia,
tener un auto, entre otros. Cuando después nos acostamos, empezamos a
chaparnos apasionadamente, juro que nunca abrí mi corazón para con
alguien de esta manera. Tobías me preguntaba a cada rato si lo quería y
yo le contestaba que sí, quería que se sintiera seguro de que yo lo
quería con él. Hasta le pregunté si quería estar conmigo, diciéndole
implícitamente si quería ser mi novio. Me contestó que sí. A la ho
ra del sexo, veníamos genial con chape, paja y chupada hasta que
me pidió que me sacara la remera y le dije que estaba bien con la
remera, pero se puso en modo psicópata y me la saqué dándole la espalda
como para que me apoyara, pero él se negó contestándole que me diera
vuelta. Me miró de arriba a abajo y mientras yo lo chapaba me preguntó
“qué era eso” que yo tenía cerca del cuello. No sé si no entendió lo que
le dije, aunque le conté que “eso” pasó cuando no nos estábamos
hablando. Él me respondió que obviamente él tuvo lo suyo también, una
pool party un sábado a la que me dijo que no sabía si ir y que, para
darme celos me comentó que era una orgía. Al final, él había asistido,
pero me relató que era mentira que era una orgía porque fue con su amiga
a “Madero”. Sin embargo, en plena cama me contó que sí había ido a una
orgía. Por eso, le dije que entonces no me tenía nada que reprochar. Eso
quedó ahí y no sé si me lo dijo en serio o en chiste.
Continuamos chapando mientras nos pajeábamos y dije una frase que me calentó a mil mientras tenía su pija en mi mano:-Esto es mío y yo decido con quién compartirlo - Y él me contestó que sí. Después, Tobías empezó a cogerme (sin forro también) en diversas poses mientras yo re gozaba. Eso sentí que fue hacer el amor. Las caras de él reflejaban mucho placer y amor hacia mí, le vi esa masculinidad dominante que nunca había visto de él. Me acabó adentro y me la siguió poniendo hasta que yo acabé, y hasta quería seguir. A partir de ahí, la cosa se transformó en otra y me sentí muy desilusionado. Después de limpiarnos y habernos acostado, seguimos chapando, y esta vez me vio un moretón en la pierna y le dije:
Ya pasó una semana y algo, volví a salir a Amérika, tomé leche (aunque el túnel no es lo mismo que antes), me vi con el Ken y con uno con el que practico sadomasoquismo (pero como ya me dejó de gustar, dudo de hablarle), también me visitaron Miqueas y Dylan, hace un rato se fueron. Ahora, en estos momentos tengo una sensación de angustia, de soledad. Ojo, me siento bien, pero es una sensación que me invade al darme cuenta que sigo solo después de tantos años y que puedo estar fallando en algo. Me encanta estar solo, como dije y, es más, sigo buscando ese "compañero" o
"amigo ideal" y sigo fallando. Más pasan y sigo igual de estancado que
cuando tenía 15 años.
Aunque se me viene la mente mi última relación (y estoy cansado de siempre nombrarla) que, por más que sé que no fue perfecta sino que estuvo muy lejos de serlo, se me hace que fue lo mejor que tuve y caigo en la conclusión que lo extaño a Ian. Sin embargo, es como que extraño a ese que él era antes, no al de ahora que no lo conozco. Es algo así como que extraño a su identidad de civil, la verdadera, no a esa identidad de "Sailor" mala en la que se transformó cuando nos separamos y que, desde ahí, chocamos mucho. También, como dije anteriormente, lo extraño a Ian como si él hubiese muerto. Tengo ese sentimiento al recordarlo y me da tristeza a tal punto de querer llorar. Ni con Tobías ni con Aaron pude establecer algo serio. ¿Será que todavía no superé nada del pasado? ¿Seguiré con la necesidad de terapia? ¿Todavía no estoy preparado para una relación entonces? ¿La tendré alguna vez más? F.A.M.


